Mis vecinas de al lado han puesto música. Son de mi generación y han puesto música, pero menuda mierda. Menuda mieeeeeeeeerda de música. Una especie de psicopatía eletrónica con un tipo soltando frasecitas entre chimpún y bufta-bufta. Sin embargo, ellas son guapísimas. Es la compensación de la naturaleza.»Te doy una belleza sublime, y a cambio te atrofio el mesencéfalo». Aunque no sé por qué hablo de mesencéfalos atrofiados, si ahora mismo estoy mojando patatas fritas en helado de chocolate.
Le he dicho a A. que eran «helatatas Serlik» y que algún día haría una fortuna vendiendo la idea a MacDonald’s. Me ha respondido diciéndome que cada día estoy peor «de lo mío».

Se me ocurren tantas cosas, que ahora mismo no sé exactamente a qué se refiere con eso de «lo mío».