Mh… bonito con tomate. Soy un campeón. Todo en orden y sereno.

Tengo ganas de vivir con J. Tengo ganas de verle despotricar delante de los telediarios con el asunto de la crisis. Y de cocinar haciendo equilibrismos en su minicocina de dos fuegos, sin tostadora. Y de escuchar su voz de detective privado de los años 30 riñéndome cada vez que me pille dando un golpe de estado a los donettes crunchis. Tengo ganas de cortarle los pelos de krasty, cogiéndole los mechones entre los dedos y pasando la maquinilla despacio por su nuca. Ganas de dormirme encima de su estómago, subiendo y bajando sobre su respiración de exfumador en pena. Tengo ganas de J. en Lanzarote, en Fuerteventura, en Las Vegas, en Madrid y hasta en Torrevieja si hiciera falta. Tengo ganas de J. y de un futuro mejor que el peor de los pasados.

Bueno, vale. En Torrevieja jamás.