Nada. Me acabo de levantar.
Ayer fue mi último día de trabajo y hoy mi primer día de vacaciones. Me duelen las piernas y las caderas en un dolor suave, dulce y constante. Jodidamente soportable. El traumatólogo me dice que es de origen reumático y que me irán muy bien algunos baños de mar. Tiene mucha gracia mi médico cuando se pone. No tengo dinero, ni ganas de irme a la playa. Además necesito julio para escribir y para reventar los candados de mi puerta principal. No sé. Creo que me untaré las piernas de bronceador de coco, echaré sal a la bañera y esparciré un poco de arenilla de obra por ahí, para ver si psicosomatizo mis caderas, y terminan pensando que están en bora-bora.
Sin noticias de mi ordenador. Creo que mi estado de ánimo también está un poco reumático. El primer libro de Larsson me ha enganchado por fin a la historia. Ha tardado 250 páginas. Estos suecos son jodidamente fríos. Parece que en vez de escribir estuvieran haciendo un dibujo lineal: Traza esa línea… gira ese arco…¡no! ¡no te salgas del plano, por IKEA!