Pues no me acuerdo. Un poco de algo porque llevo todo el día con dolores que no me dejan pensar mucho.

Bueno. Hoy menos comeduras de tarro y más dolor. Mañana habrá lluvia de perseidas. Me gustaría tener a alguien que me subiera al Puerto de Navacerrada a verlas. Por más que he tirado noches de agosto en pos de las perseidas, jamás he visto una. Nunca. Pienso que según la ley cósmica de la compensación, este año debería verlas caer a cientos sobre mis narices, para hacerme un rosario de deseos por cumplir. El primero sería la pierna. El segundo el libro. El tercero mi economía. El cuarto…
Vale. Es mentira. El primero serías tú. El segundo, tú. El tercero, tú. El cuarto, tú. Y a partir de ahí podríamos ir aplicando la misma regla desde el quinto hasta el infinito. No sé si pillas el concepto… Ah, no… calla… Olvidaba que no me lees.