Estoy agotado. Arrastro los pies a base de cafeína. Hoy han sido dos cafés de máquina, uno de cafetería y una cocacola. Y sin embargo, a las cuatro ya dormitaba encima del teclado del mac. Es como si de pronto mi cadena de adn llevara eslabones de ancla.

Mi arándano becario ha solicitado ampliar su periodo de prácticas tres meses más. Es la primera vez en la historia de los becarios del departamento que alguien quiere seguir siendo becario en el departamento, así que todo el mundo anda bastante extrañado con la noticia y me miran como diciendo “a saber lo que le estará enseñando el melenudo drogadicto este…”.
El jefe me ha llamado al despacho para comunicarme la noticia y felicitarme por el éxito de mi gestión como maestro jedi de arándanos en prácticas. Cuando le ha preguntado al chico que por qué quería seguir tres meses más, ha dicho que estaba “aprendiendo mucho conmigo”. Le he observado con atención para ver si ponía cara de cachondeíto pero… nada. Lo ha dicho imperturbable y sin que se le despeinara el cuello del lacoste.

Si no quiero tenerle a mi vera hasta el próximo año nuevo chino, más me vale empezar a enseñarle algo que no tenga que ver con pezones en 3D o Yodas de papiroflexia. Como por ejemplo… a trabajar.