Dice Desmond Morris que hay un claro componente antropológico a la hora de elegir nuestras mascotas. Que todos aquellos que se decantan por los perros suelen ser personas que aceptan y se someten sin problema a las jerarquías, necesitando del grupo para poder subsistir, mientras que los amantes de los gatos son por naturaleza, personas más fuertes, independientes, individualistas y un pelín anárquicos.
Ahora cada vez que M. vuelva a hacerme comentarios lastimeros sobre mi sillón nuevo, me justificaré diciendo “Lo siento, pero es que me gustan los gatos.”

No creo que haya nada más anárquico que ese sillón. Mola todo. Cuando me pongo a ver la tele, parezco un fraguel subido en el lomo de una fanta de litro y medio.