Paréntesis para Jesús

No te imaginas los días tan extraños que estoy pasando. Entre la euforia y la depresión, la furia y la calma, el frío y el calor, la esperanza y el desvelo. Días de esos que luego no sé cómo meter en mis diarios sin que suenen a chirrido de vencejo. Sin embargo, hoy desempolvo un título para recordar que son azules, y para decirte que he descubierto varias cosas tontamente importantes. Atiende.

1. He descubierto que un tipo que me parecía encantador, en realidad era un niñato gilipollas, y que un tipo que me parecía un niñato gilipollas, en realidad es encantador.

2. He descubierto que prejuzgo y me equivoco siempre, precisamente porque también soy un niñato gilipollas.

3. He descubierto que cada vez que pronuncias mi nombre, freno en seco y retengo el aliento para escuchar con detalle como dejas la lengua sobre el paladar para deslizar la última L.

4. He descubierto que eres la única persona que pronuncia mi nombre completo y que eso me enamora más que lo del humo del cigarrillo a través de la risa.

5. He descubierto que eres lo único que importa. La vuelta a casa. El nido. El calorcito. La seguridad. El camino despejado por la acera donde da el sol.

6. He descubierto que eres mucho más sabio que yo y que en el 95% de nuestras discusiones, llevas la razón. Y que por eso, te odio un poco primero y te quiero un mucho después.

“… aunque yo siempre sintiera, porque yo de verdad lo sentía, sentía… que me pertenecías.”

7. He descubierto que me perteneces. Que te pertenezco.