Me gustaría vivir en una película de Tarantino

Y que todos los dramas espantosos, las situaciones terribles y los dolores atroces sucedieran de forma rápidad, fría y cómica, con una buena banda sonora de estilo retro, y entre colores de marvel comics.

Me gustó mucho la película. Me divertí cantidad. También nos trajeron Jennifer’s Body. Miguel estaba empeñaíto en verla. Le dije que para mirar a Megan Fox, mejor buscarse un póster desplegable y ponerlo a los pies de su cama. Al menos así no hay que tragársela haciendo de actriz, ni tragarse otro de los guiones idiotas superchachis de Diablo Cody (que con Juno ya tuve bastante superchachi hasta el 2022, como poco). Ana y él me dijeron que era un nazi con los actores que me caían mal. Yo contesté que eso no era cierto y entonces me recordaron que hacía mucho tiempo que no les dejaba ver una película de Tom Cruise. Yo le pregunté si eso era un reproche o un agradecimiento y él se puso en jarras y gritó «¿¿¿Lo ves??? ¡¡¡ un nazi!!!».

Me he puesto el reloj. Yo sólo uso reloj en invierno, ¿sabías eso? y los primeros días se me olvida que pita las horas en punto, así que voy dándome pequeños sobresaltos cada vez que vivo sesenta minutos menos. Ese es el Ariel de invierno. El que lleva bufandas imposibles y da un pequeño bote con cada hora. Y no es que el Ariel de verano mole mucho más, pero al menos ni pita, ni bota, ni lleva horteradas al cuello. Ya… lo de los colores no puedo evitarlo, soy como un moscardón campero. Creo que es algún tipo de trauma que arrastro por vivir tanto tiempo entre aquellas paredes verde pedo del colegio de los curas. Ahora necesito el mundo en explosiones THX, ya sabes…

Estoy en días de subida. Ese tipo de días en los que perdonas al mundo y el mundo te perdona a ti. Unos días perfectos para llevar un reloj naranja ¿no?