Musas del pito-pop

En estos momentos llevo una camisa gigante de rayas azules arremangada, unos pantalones de pijama azul y unos calcetines con rinocerontes. Soy como un dibujo animado de mí mismo. Un dibujo animado sin espejos, claro…

Sigo en el mismo formato-pack-ariel de la semana pasada. Días de mucho trabajo, y noches de perrería absoluta. Acabo de pelearme con Ana, por culpa de Shakira y su transformación en loba superpop. Según parece, lo del aullidito, la letra idiota y la chorradita sincopada de pseudobritney, le ha gustado a todo el mundo menos a mí. Ana dice que lo que pasa es que critico todo sistemáticamente, porque soy un misógino del pop. No es verdad. Yo babeaba con Shakira. Habré tenido unos 250.348 sueños húmedos con sus caderas argelinas y el gorjeo sexy de su voz. Por eso cuando la veo hacer el idiota con esa mierdecilla de canción, mataría un poco a su asesor de imagen. Y lo llaman evolución. ¿Evolución a qué? ¿de gata salvaje a gallina choni?

Sea como fuere, Ana sigue teniendo un gusto exquisito en lo que a darme por culo se refiere cuando me pongo cabezón discutiendo. Obviamente está mucho mejor preparada que yo para las venganzas sutiles. De hecho, está haciéndome disfrutar, como quien no quiere la cosa, de todo el hit-parade de voces pito-pop nacionales, mientras escribo este post. En estos momentos, Raquel del Rosario chillando su “esta soy yo”. Hace unos segundos, Nena Daconte, gimoteando su “En qué estrella estará”. Próximamente… qué se yo… ¿aún más terror? ¿Merche?

Vale, no pasa nada, Ari. Eres budista. Eres zen. Buen rollito. Además piensa que podría ser peor. Recuerda que todavía pulula por ahí Marta Sánchez autoconvencidísima de que puede cantar godspell.