Mh… otra para ti con un attach de recuerdos

No sé… no se qué llevarte cuando vaya a verte. Ando un poco nervioso, de acá para allá, como el crío de siete años al que van a sentar en las rodillas de los reyes magos.

Oye, recuerdo los reyes magos de mi infancia ¿sabes? porque una vez nos llevaron los frailes. Uno de los días que nos bajaron a Segovia a escuchar misa navideña en la catedral. Recuerdo que estaban ahí plantados los tres, enmedio de la calle, en una especie de tarima en alto, con sus trajes de oropeles y sus tiesas barbas de polivinilo. Y allá que fuimos toda la fila de huerfanitos. Uno por uno, pasando por los reyes magos a pedir cosas que no nos iban a traer. Que recuerdo que el hermano Julián nos iba diciendo «no seáis egoistas que Dios os está viendo. Pedid por los niños que no tienen nada, pedid por los niños que no tienen nada…» Y según avanzaba la cola, yo iba pensando «Pues de puta madre, porque ese soy yo…», así que tal cual me pusieron delante del falso melchor, allá lo solté «Yo soy Ariel y quiero una pista de coches de maicromachin.» Y tal cual me la llevé, claro. Un collejón que me soltó el hermano Julián según bajaba de la casetilla, que casi me vuelve las orejas del revés. Y venga a llamarme egoísta hijo de satanás y nosecuantas cosas más, mientras el que iba detrás de mí, en vista de mi éxito, pedía compulsivamente mogollón de dádivas para todos los negritos del Congo, de Etiopía, del Senegal y de todas las partes del mundo donde hubiera negritos descristianizados sin regalos.

¿Ves? si es que lo mío con la iglesia ha sido divorcio desde antes incluso que nos casáramos…

Bueno, que me enrollo. Que no sé qué llevarte. Chocolate. Arándanos. Chocolate y arándanos. Chorándanos y aralate. Y que ya me he probado los pantalones comando estossonmiscalzoncillos-estemiombligo y que parezco un idiota (qué novedad…). Así que si no te importa, me recibes con los ojos cerrados, las luces apagadas, y un saco de arpillera en la cabeza.
Venga… imagínatelo. No me niegues que nos íbamos a echar unas risas. Al menos hasta que uno de los dos pisara a Takhesi con las botas militares.

Y hablando de gatos… he leído el post anterior y creo que me meto demasiado con Juana Tequila, como si entre ella y yo no hubiera feeling. Pero no es así ¿eh?. Lo cierto es que es la niña de mis ojos, hasta cuando me desolla la tetilla. Bueno… cuando me desolla la tetilla, más. La verdad, la puñetera verdad… es que las mujeres crueles siempre me han robado el corazón. Tchsk…