Pensamientos monotemáticos sobre Jotas y apéndices

Será mejor que empiece a centrarme, porque todo esto es un completo caos. Feliz, vale… pero caos. Esta mañana no tenía ni pasta de dientes, ni calzoncillos limpios, ni una mísera lata de comida para los gatos. He tenido que trocearles una loncha de choped robada furtivamente en la estantería neveril de Miguel. Y Juana Tequila se traga lo que le eches, pero el marqués del culo al bies que es Pepe Tripi, me ha dedicado una miradita de asco que ha removido por completo los cimientos de mi sucia conciencia. Tanto que él ha dicho «miau»y yo he oído: «¡Qué vergüenza, se te cruza un hombre y dejas tirada a tu propia familia!»

Hoy sin falta compraré comida, lavaré la ropa, dibujaré un comic, me calmaré, organizaré el dinero y dejaré de pensar en la p***a de J.

O mejor sólo compraré, lavaré, dibujaré, me calmaré y organizaré el dinero.

He tenido una entrevista para un trabajo perfecto en una empresa gigantesca. Éramos cuatro candidatos. Los otros iban con unos trajes impecables y estaban muy nerviosos. Yo iba hecho un zarrapastroso (para variar) y estaba más tranquilo que un buda. El hombre me ha dicho: «Tu calma denota cierta experiencia en entrevistas de trabajo…»
Si este fuera un mundo sincero, yo habría contestado: «No señor. Mi calma denota que ahora todo me importa un prepucio de mono…», pero como no lo es, sólo he asentido con risilla de conejo.

Bueno, sea como fuere, e incluso a pesar de mis esfuerzos por zarrapastrearme de forma ordenada, no creo que haya conseguido el nuevo trabajo perfecto en la empresa gigantesca. Temo que los ventitrés respingos ays-uys-uys que he pegado en la butaca a lo largo de toda la reunión, no vayan a influir muy positivamente en la toma de decisiones.

Eso sí… al menos me servirán para recordar la próxima vez, que no se deben cruzar las piernas cuando no llevas calzoncillos.