Mucho cuidado porque aquí huele a primavera…

Hoy desperté con un sueño eróticotierno. Un sueño eróticotierno y mucho más, porque yo formaba parte de un batallón terrorista que secuestraba un avión mejicano y que pasaba a toda la tripulación a cuchillo y metralleta. Y allí, entre sangre, tiros y muertos, yo estaba tan pichi guardando cadáveres debajo de los muebles (sí… era un avión con muebles. Es lo que tiene lo de estar dormido) y comiendo unos bombones de chocolate negro que, por otra parte, estaban deliciosos y no se terminaban nunca.
Bien pensado es curioso que de todo ese chocho de sueño, sólo me haya quedado con la parte eróticotierna. Debe ser que al fin y al cabo soy hombre y la testosterona manda.

En mi sueño eróticotierno mi partenaire ha sido completamente inusual, completamente sorprendente, completamente inesperado y con unas pestañas completamente perfectas. Ya ves tú. No sólo pongo muebles en los aviones. También pongo pestañas perfectas en aquellas escenas donde debería poner otro tipo de perfecciones mucho más carnales y mucho más prácticas. Tchsk… vale… puede que lo de la testosterona no sea un mandato, sino una democracia a pachas con algún que otro gramo de estrógeno. Será mejor admitirlo.

Sea como fuere, ahora ando ñoñosensible perdido. Creo que podría perfectamente ponerme tiernosobón hasta con el piolín de la warner que se me cruzara en un momento dado. Así que ahora mismo me pongo el bañador, me largo a la piscina y de ahí dentro no salgo hasta que no haya agotado el último músculo que tenga en el cuerpo, orejas incluídas.

Esta noche me quedo a ver los oscars hasta las 6:00h.

Yo solo, con mis dos kilos de palomitas.

En el fondo… muy en el fondo.. muy, muy en el fondo… me caigo bien.