Pedopost para J.

Debería estar limpiando la tierra de los gatos y pasando la aspiradora en lugar de escribir este pedopost para ti, pero nunca hago lo que digo que voy a hacer. Te ríes de mi maldición djin ¿no? pues… haces mal.

Tienes razón, la ira no es buena para la salud. La ira no es buena para nada y es verdad que nos arranca toda moralidad y nos aboca a decir o hacer cosas que en situación normal no haríamos ni diríamos. Sé que tienes razón. Pero es que si supieras el cinturón de gilipollas que tuve que cargar anoche en apenas dos horas de mi vida… Que después del primero pensé “bueno, tengamos paciencia”, y después del segundo “en fin, será la luna…” y ya después del tercero fue como un “a la mierda todo”. Y no creas que no estoy entrenado para aguantar gilipollas ¿eh? no sólo nací del esperma de uno, sino que compartí habitación con trece o catorce y luego e incluso tuve una relación pseudoamorosa con uno bien grande antes de conocerte a ti. Pero aún así… ya ves. Me sigo sorprendiendo cuando se me ponen delante.
A lo mejor el quid de la cuestión es que tengo cara de puching-ball o de muñeco de esos amarillos que se usan para simular hostiones en los coches. ¿Lo has pensado? Lo del muñeco amarillo fue idea de mi padre. Me lo dijo una vez, entre su sonrisa sin dientes. La verdad es que al menos él era un gilipollas ocurrente. No puedo decir lo mismo de los demás.

Estoy preocupado por Teo. He hablado hace un rato con él, para advertirle de este post, porque lo cierto es que él fue mi primer gilipollas de ayer. Ha soltado una risita de conejo porque sólo se acuerda de que me colgó el teléfono. Hoy tiene hambre y se encuentra mejor, pero sigue sin tomarse toda la medicación. Hace un pito-pito-colorito y guarda dos vasitos de cada tres. Te juro que tranquilamente los enrollaría despacito y se los metería por el…

Sé lo que me dirás. Me dirás que no puedo solucionar todos los males del mundo, ni razonar por otros. Que debo ocuparme de mi vida y punto pelota. Lo sé, lo sé. Es lo que más me gusta de ti. Tu imprecisión. Tienes toda la teoría para ser el budista perfecto, pero luego… cuando te toca vivir una situación chunga… bum-barrabum-bambum ¡a la mierdaaaaaaa! ¡Ariel, quiero matarrrrrrrrrrr!

Te quiero Yissuh. No sé qué coño haría sin ti.