Jesús dice que dejar el blog en blanco da sensación de mal rollo. Como de congoja o algo así. Yo le digo que me siento un poco idiota dejando mensajitos del tipo “lo siento chicos pero estoy pasando por una etapa de crisis y bla-bla-bla….” como si fuera una estrella del rock y a alguien le importara una mierda lo que yo hiciera o dejara de hacer con lo que escribo, así que directamente, cuando necesito una pausa blanca, la pongo, sin más movimiento por mi parte. Es lo más coherente. Aún recuerdo aquellas primeras épocas de los blogs cuando todo el mundo se creía superimportante de la muerte y cada movimiento era como un anuncio con trompetas, angelotes anunciadores y muchas chiribitas por todas partes. Las cosas han cambiado. Creo que nos hemos ido tranquilizando y anonimizando. Aleluya. Todo resultaba muy agotador. Sobre todo para nosotros, los bichos raros.

Mi único amigo de la infancia se muere. Bueno, sí… Todos morimos. No me voy a salvar por ser rubio, ni mi portera por ser mormona. Lo sé. Sólo que su plazo parece (parece) mucho más corto que el mío o el de mi portera. Vuelvo a caminar por los pasillos del hospital y a pedir dosis de dolantina. Vuelvo a cambiar empapadores y a llevar cuñas de la cama al baño, del baño a la cama. Vuelvo a vigilar las botellas, las sondas, los sueros…Vuelvo a cabrearme, a perder la paciencia, a dar alguna que otra patada a la pared, algún que otro grito. Él vuelve a decirme “¡Que te jodan! ¡de todas formas voy a morir!”. Yo vuelvo a responderle “¡por supuesto! ¡porque te ahogaré con la almohada si no te tragas las PUTAS PASTILLAS!”. Y así andamos. Más o menos igual que el verano pasado, pero mucho más cansados.

Quiero correr la carrera de Casa de Campo, del día 11. Siempre se me ocurren ideas absurdas cuando paso por alguna tristeza personal, no falla. Otras veces han sido tatuajes… piercings… un puenting (en el que, por cierto, no salté)… pintar una habitación de color morado obispo… Esta vez será correr 16 km. con mi rodilla remendada. Me gustaría que corriera Jesús conmigo. Él me dijo “Prepárate, porque yo voy tan despacio que a veces parece que incluso fuera marcha atrás”. Estuve riéndome cuatro días con eso.

Bueno. Paralelamente a la tristeza y a las discusiones pro-vida, tengo amor y risas. Podría ser peor.