Carta que solo entenderás tú

He tenido que pensar durante unos segundos cuál era la dirección de mi blog. Creo que todavía me duran los efectos del último peta. Que sepas que toda incongruencia que suelte por aquí será culpa tuya. Por haberme enseñado a aprovechar bien la calada.

Bueno… sabes que en todos tus cumpleaños desde que te conozco te he hecho alguna paridita. Te acordarás; fotos retocadas, post dedicados, cartitas, dibujitos, envíos de música… Y estaba yo pensando anoche en que podía ponerte hoy, cuando me dí cuenta de que todos los años en que había preparado algo para sorprenderte, sólo era porque en realidad no estaba contigo. No había celebración de cumpleaños. No podía decirte simplemente eso, “feliz cumpleaños”. Y tú no podías besarme en mitad de la carretera de las dehesas, ni cogerme de los hombros mientras imitabas a Lee Marvin. Y todas esas cosas, que parecían tan pequeñas… fíjate. Resulta que eran muy, muy, muy grandes. Resulta que tú tenías razón. Resulta que yo no.

Te quiero. Gracias. Por todo. Por este día. Por esta vida.

Feliz cumpleaños.