Hoy escribo dos veces. Qué tontería ¿no?

Me apetece chocolate, pero no lo puedo comer porque no quedaría bien que se me reventase el páncreas durante la jornada laboral. Para superar las ganas, me dedico a chupetear caramelos mentolín sin azúcar. Llevaré unos 50 desde esta mañana. Mi páncreas no reventará, pero la cagalera murciana vespertina no habrá quien me la quite.

Me han puesto a una chica gallega para ayudarme en el departamento hasta que vengan mis otros compañeros. Es muy redondita, muy blanca y muy callada. Cuando la miro, no puedo evitar pensar en Casper. Me gustaría decírselo, pero temo que no se tome muy bien el símil. Por tierno que resulte, no deja de ser un fantasma chato, ceporro y cabezón.

Entre la chica casper y yo hay buenas energías. Es una pena que no hable más, para que podamos explotarlas los pocos días que estemos juntos. Se lo he dicho al del autoservicio y él me ha contestado que si quiero que la gente me hable, debería empezar por callarme yo de vez en cuando. Es muy majo el del autoservicio. A ver si me acuerdo un día de estos de rellenarle el listerine con un poco de pis.

Estoy asustado. Me vendría bien un sobeteo de espalda.