Nosotros nos conocimos un 20 de agosto de 2004

Ya se ha ido la chica casper de los jabones y ha venido Javier. No me gusta nada el cambio, porque mi compañero Javier es uno de esos tipos que necesitan autoafirmar su masculinidad cuando está con otros hombres, haciendo las típicas chuminadas de tío: describirme coches que me importan un cojón… agarrarme por el cuello haciendo como que lucha… inventarse chistes sobre lo grande que tiene la polla y lo mucho que la usa… Y no es que me moleste, pero sí me acaba resultando cansino y plasta. Al final siempre termino inventando excusas idiotas para largarme, tipo «perdona, tengo que bajar ahora mismo al almacén para ver si ya han repuesto el surtido de gomas elásticas…»

Quiero examinarme del carnet de conducir en septiembre, así que mi profesor ha empezado a hablarme como lo suelen hacer los examinadores. En plan: «Tire usted por la primera a la derecha y en la intersección coja la salida de Colmenarillo de Cifuentes», en lugar de sus habituales tuotraderechaarielpordios quenoscomemoslarotondacoño queesaesprohibidaportupadre, etc.. También me ha aconsejado que vaya al examen con el calzado más cómodo que tenga, porque una de sus alumnas ha suspendido el examen por cambiarse de zapatos en el coche. Le he dicho que mi idea era ir con pijama y pantuflas de conejito y me ha contestado muy serio «Bueno… tampoco te excedas…»

No sé si reír o llorar por el hecho de que se haya tomado lo de las pantuflas absolutamente en serio. A lo mejor es verdad que la gente, después de pasar determinados días conmigo, pierde por completo la capacidad de sorprenderse.