Zum-zum

No paro de cambiar de móvil. Ahora decido quedarme con el de Teo… ahora no… ahora sí… ahora no… tarjeta para un lado… tarjeta para el otro…tarjeta para un lado… tarjeta para el otro…

Como siempre quemo mis naves, cada vez que quito la tarjeta de uno, borro todos los mensajes. zum-zum. Bandeja de entrada-bandeja de salida. Así se me fueron todos sus tequiero. Al final he vuelto a mi viejo motorola chungo y fácil de manejar, pero ahora está vacío absolutamente de tequieros. Nada. Ni uno tiene el pobre. Sólo un mensaje frío de la comunidad de Madrid y otro de Pablo que dice «jajaja».

Me mola la gente que gasta un sms en decirte jajaja.

Quisiera llamar a J. y pedirle que me enviara algún tequiero nuevo pero no quiero parecer más ñoño de lo imprescindible. Además, tampoco lo haría aunque se lo pidiera, porque hace mucho calor y tiene mucho trabajo. Y esas dos cosas bastan para resetearle la mente por completo. Zum-zum. Bandeja de entrada-bandeja de salida.

Hoy he dado dos clases seguidas de conducir. En total, he cruzado unas veinte rotondas. Tres bien y diecisiete mal. No sé qué demonios me pasa a mí con los círculos. Le he preguntado si conducir por Móstoles era más complicado que por Madrid. Me ha dicho que lo que más hay son rotondas.

Qué bien… mira tú…