He saltado sobre el fuego y no es San Juan

No me gusta tener tanta responsabilidad de repente en el trabajo. Quiero volver a ser el vago rumiante y feliz que era antes, con mis post-it que no hay quien entienda… mis escarabajos de papel… mi miniluke skywalker y mi miniboba feet para hacer peleas a pie de macintosh… No me gusta nada esto de tener que ir a reuniones de proyectos, jornadas de gerencias y un montón de cosas más que suenan igual de mal. Sigo olisqueando cierto tufo de encerrona. Supongo que debería estar preocupado ante la perspectiva de irme al paro, pero no lo estoy. Eso corrobora mi teoría de que soy un irresponsable. Cuando llegue el fin del mundo, yo estaré en la terraza de antenas viendo las lucecitas y diciendo “¡Hala, mira que chulo, como brilla esa bola de fuego que viene hacia nosotros!”

Estoy leyendo “El mundo según Garp”, o algo así (prometo que la próxima vez que cite un libro miraré antes su título exacto) de John Irving. Al principio me gustaba bastante pero ahora empiezo a cansarme un poco de tantos datos sobre tantas cosas, que no llevan a ningún sitio. O dicho en plan nepobásico… que me aburro una jartá leyéndolo.

Empiezo a pensar que el problema no está en los libros, sino en mí. Se me ha debido de endurecer la cabeza. O el corazón. O las dos cosas.