Y como me aburro, escribo otra vez

Anoche ví El americano y que todo el mundo se durmió después de la primera hora, menos yo. La verdad es que no es una película para ver a las once de la noche. Demasiados silencios. Eso hace que tu cerebro tenga que procesar menos de lo que suele ser habitual y como aún estés digestionando las empanadillas de la cena… como que el riego sanguíneo se te queda tranquilamente a la altura del píloro.

Yo me colgué de Clooney viendo Abierto hasta el amanecer. Tendría unos catorce años y entré en estado de shock desde su primer fotograma de flequillo y tatuaje. Recuerdo que pensé “yo quiero un tio como ese, mitad hermano protector sensato, mitad criminal zumbado psicópata”. Luego, con el tiempo, comprendí que esa combinación era misión imposible. En esta pobre vida, o te quedas con los sensatos, o te quedas con los psicópatas. No hay tu tía.