Snif

Me han suspendido.

Y no he mordido la cabeza al examinador, ni nada.

Aunque debo decir que hubiera sido complicado teniendo en cuenta el estado en que nos han quedado los dientes, después de que me haya dado por reducir de quinta a segunda en plena autopista.

Podría haberle dado un cabezazo, eso sí.

Pero tampoco ha sido posible después de la zanja cabezascontraeltechoaladeuna que me he comido como un campeón nada más salir del centro de exámenes.

El lunes que viene me vuelvo a examinar.

Los irreponsables somos así. Inasequibles al desaliento.