Tachunda chunda

Estoooo… que me han suspendido otra vez. Porque no he hecho un segundo stop (o algo así) y por tirar dos veces hacia Madrid cuando me habían dicho dos veces hacia Badajoz. Jesús me ha señalado que hubiera bastado con hacerle al examinador una exposición tipo “ya, ya, pero déjeme usted, que le quiero enseñar la floración de los abedules de este lado de la carretera, que en esta época del año está preciosa…” pero yo ya le he dicho que el hombre tenía poca cara de chirigota y mucho me temo que amén de suspenderme, si le vengo con esas lo mismo hasta me escupe.

También me he pegado un poco con la autoescuela. Bueno… en realidad, me he pegado un mucho, porque se les ha puesto en la punta del nardo subirme 8 euros por clase y a mí se me ha puesto en la punta del mío decir que esos ocho se los podían meter por el ch***o. Y así, entre nardos, y demás genitales de rima ocurrente, me he puesto chulo y he dicho que me dieran mi expediente y una hoja de reclamaciones porque me iba a otra autoescuela a seguir suspendiendo. Y me han dicho que tardaban siete días en dármelo. Y yo he dicho que por mis pelotas (ya que el nardo le había usado una vez y no era cuestión de ponerme repetitivo) iba a esperar una semana para tener un papel que me podían dar en cinco minutos y que además era legalmente mío. Y como he vuelto a pedir las hojas de reclamaciones, a ponerme más chulo y a decir otra vez lo del nardo, se me han cuadrado un poquito, y me ha llamado la dueña en persona para decirme que perdonara, que había sido un “error informático” y que me volvían a poner las clases al precio de antes. Pero como me cuesta tanto-tantísimo ponerme chulo, cuando lo hago ya no reculo (hoy estoy poeta), así que… he salido de allí con mi expediente, mi hoja de reclamaciones y con un portazo de “adiospongoportestigo” que ha hecho botar en las sillas a los pobrecicos que estaban a mi derecha haciendo test psicotécnicos online.

Me parece cantidad de injusto que siendo educado y buen chico se rían de mí y me estafen, y que siendo maleducado, grosero y gritón, me tomen en serio. El mundo no debería estar construído así. Cuando lo pienso, me deprimo un poco.

Cabreado soy como un niño vestido de mafioso. Creo que no está en mi naturaleza.