El dos de hoy

Mi casero se cae a trozos de viejo pero tiene una mente limpia para las finanzas. Su abogado cabrón me ha sangrado todo lo que ha querido y más con el contrato y he tenido que discutir una de las cláusulas sobre el seguro. Deberíamos inventarnos algún sistema de castas por el que los supermillonarios no vivieran más allá de los 75 años. Que llegada la edad, se los pasara a todos por una picadora de albóndigas. Anda que no habría ricos de 74 repartiendo billetes por la calle…

Estas chorradas sólo se me ocurren cuando estoy nervioso. Y lo estoy. No sé si lo del seguro es legal o no. No sé si he hecho bien en firmar el contrato o no. No sé nada. Me siento anímicamente solo y perdido.

Pedro (voy a empezar a llamarle por su nombre porque lo del culo hacia afuera es muy largo) me ha dicho que es alérgico al plátano, a la avellana, a los bichos esos del polvo, a las arizónicas, al polen, a las nueces de macadamia, a los epiteliales de roedor y a la caspa de gato. Me he quedado un poco en trance mientras me soltaba toda la lista. Sobre todo con lo de la caspa. Los perros no sólo van a la peluquería, sino que los gatos tienen caspa. Qué cosas… Este chico es un pozo de sabiduría pelomascotil.

Le he prometido lavar a los gatos con H&S y ha soltado (por fin) un poquito de risa. No mucha. Sólo una pizca, para no malacostumbrarme, supongo.

No me gusta como se está coloreando mi vida económica. Voy a tener que alimentarme de macarrones y salchichas mayer durante los próximos cinco años. Creo que debería casarme y compartir gastos. Voy a poner un anuncio en el segundamano pidiendo ricas herederas. Ricas herederas poco exigentes que no tengan alergia a la caspa de gato. Y considerando la pinta que tengo con esta cabeza… mejor ciegas.