El uno de hoy

Hala. Ya es oficial. Estoy calvo. Bueno, calvo, calvo… no. Tengo una especie de minicésped craneal de ese por el que no te cansas de pasar los dedos.  El chico del culo hacia afuera me ha dicho que le recuerdo a un muñeco cespino. Como no sabía lo que era un muñeco cespino, lo he buscado en internet y he encontrado esto así que ahora el chico del culo hacia fuera me cae un poquito peor que ayer. Es lo que tenemos los cespinos, que somos algo rencorosos.

El nuevo corte de pelo no me sienta nada bien por mi problema de muchoojoypocacara sobre el que ya he escrito en ocasiones anteriores. La verdad es que eso ahora mismo me importa un cojón de mono porque ya no quiero gustar a nadie, pero lo que si me importa un huevo de mono, e incluso el mono entero, es que tengo que llevar las orejas desnudas bajo un frío de 3ºC. Cuando he llegado al trabajo esta mañana se me habían puesto de un colorcillo cianótico cantidad de curioso. Lástima no tener más calzoncillos de esos desteñidores de azul. Así habría llevado los huevos a juego.

Tengo que buscarme un gorrito de esos absurdos como el que lleva el hermano de Penélope Cruz. En alguna de mis cajas de mudanza tiene que haber uno que deseché en su momento porque me daba aspecto de condón con botas. A ver si lo encuentro.

Me voy a ver al casero para lo del contrato. Luego seguiré, porque seguro que tengo un nuevo motivo para lloriquear. Intuyo malas vibraciones.