¿Y para qué quieres comentarios si no comentas?

Creo que me está saliendo un herpes en el labio superior. Qué estupendo. Sumado al rapado y los ojos hinchados, voy a resultar más agradable a la vista que un gato con caspa.

Mañana hay elecciones sindicales en mi empresa. Como estoy en Artística (me encanta decir eso. Artística. Parece que hago cosas bonitas y superguais, cuando en realidad lo más creativo que hago son pajaritas de papel con los post-it), el jefe me ha llamado para encargarme unos carteles de ENTRADA y SALIDA con sus respectivas flechitas a los lados. Soy un artístico de los que se meten donde no les llaman, así que he preguntado de qué sitio exactamente quería entrar y salir, y me ha contestado que los quería para la cabina de votación; esa especie de armario con cortinilla chunga que se usa en el voto supersecreto.

Le he dicho a mi jefe que era muy probable que los votantes supieran entrar en la cabina solitos, y que igualmente, era poco posible que luego no pudieran salir, y tuvieran que quedarse a hacer noche detrás de la cortinilla, pero se ha puesto muy serio y me ha respondido que hiciera los carteles y punto. Cuando mi jefe dice “y punto”, uno sabe que no debe andarse con coñas si no quiere terminar descargando cajas en Valdemoro, pero como soy un irresponsable, he prolongado mi risa de conejo un poco más allá, y me ha dedicado una de sus miradas feroces tipo “ya te daré entre las orejas cuando los de riesgos laborales no estén mirando”.

Al despedirme, me ha dicho que quizá debería afiliarme al sindicato en las próximas elecciones porque les faltaba gente “con iniciativa”. Sé que lo que le hubiera gustado decir exactamente es “alli les falta un idiota y aquí me sobra otro”, pero claro… no ha podido porque es jefe y hubiera quedado feo tratar así a un pobre cespino con herpes. Vamos… que seguro que los del sindicato no lo hubieran aprobado.


Dejo documento gráfico de que es verdad que hago papiroflexia en el trabajo. Concretamente, mi escarabajo de la patata y mi araña amazónica, sobre el teclado del mac que ahora mismo debería estar usando para maquetar los carteles de la cabina. Que no se diga que uno no tiene dedos ágiles cuando es menester (o sea, cuando no hace ni puñetera falta).

Ha empezado el dolor. Me avisaron que no tardaría en llegar. Bueno. Por ahora lo aguanto sin parches. Las marchas del coche las puedo confundir, pero lo que es mi umbral de dolor… me lo conozco como la palma de la mano. Puedo con más.