Falta de sueño, dolor de pierna, ganas de alguien

«La última guerra fue con mando a distancia,
el dormitorio era un vagón de soldados
por más que llueva y valga la redundancia,
llueve sobre mojado.
Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla,
uno y uno son demasiados,
bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla,
llueve sobre mojado.
Y, al final, sale un sol
incapaz de curar
las heridas de la ciudad,
Y se acostumbra el corazón
a olvidar…»

Es bueno ¿no? Las canciones de Sabina son perfectas para que alguien te despache con elegancia. Porque, sinceramente… si te tienen que romper el corazón, mucho mejor si lo hacen con la banda sonora adecuada, qué demonios…

Ví Harry Potter sin 3D, sin compañía y sin ositos de goma. Lo primero y lo segundo por obviedad y lo tercero porque soy el que siempre llega con la hora pegada al culo y nunca dispone de los dos minutos previos para palomitas y guarrerías. De todas formas no importó mucho. Era la sesión golfa de un domingo, así que en total sumábamos cinco solitarios en una minisala de trece filas. Nadie aplaudió. Nadie hizo ruiditos de emoción cuando salió la W metálica de warnerpotter. Nadie bisbiseó sobre quién moría y quién vivía al final del libro. Fuimos cinco espectadores muy silenciosos y muy tranquilos (o eso, o los otros cuatro estaban dormidos, dada la hora). Me gustó mucho y me divertí una jartá. De hecho, salí de allí como un niño con mazinzapatillas nuevas.

Me dieron las dos y no podía dormir, así que volví a entrar al irc. Recordé aquellos viejos tiempos del canal nepomuk, cuando entrábamos todos los malos bichos de este blog a lanzar partidas de trivial, y Nica nos daba unas palizas mortales. Para rememorar, intenté canales de trivial, pero me cansé pronto porque todo el mundo sabía mucho y yo más bien nada (nunca resulta divertido ser el más tonto del barrio). Luego me fui a otros más prosaicos. #Filosofía. #Literatura. #Amigos. Hacia las tres, estaba ya hasta los mondongos y seguía sin sueño. Pedro asomó las gafas por la puerta y dijo «¿duermes o qué?» y le dije «redescubro el irc-hispano». Entonces se sentó a mi lado y dijo «Te enseño golfeo. ¿De qué palo vas? ¿hetero? ¿gay? ¿bi? ¿travesti? ¿scat? ¿lol? ¿zoo?» y a mí se me pusieron las orejas como dos farolillos chinos. Y no sé por qué, si en realidad lo que pensara de mí un peluquero de perros con culo de pollo (el peluquero, no los perros) me la tenía que traer floja pero… en fín. Me corté más que una veganesa y le dije con voz de pito que mejor me iba a la cama porque ya era muy tarde.

Qué malos tiempos estos. Ni me encuentro, ni sé dónde demonios buscarme.