Chorraditas de despuentes

Tengo otro de mis ataques de perezosis, según parece. Y además, un pequeño follón entre los post que escribo en el portátil y los que escribo en el ordenador de mesa. Mi universo es una mezcla de postsporaquí/postsporallá, todos ellos sin publicar. Bueno. Hoy dejo un par de chorradas. Tengo que limpiar mi trastero mental. La estantería de la cabeza, que decía mi abuela.

He descubierto que además de a Conchita, también odio a Pitingo. Y tampoco sé por qué, pero me produce el mismo sentimiento de asesinato. De querer hacer callar esa bocaza (o boquita en el caso de Conchita) para siempre.

También he descubierto que la última canción de Shakira es aún peor que las anteriores. Ya no es una choni con tacones de aguja magnética. Ahora es una choni loca por su tigre que lo tienes tó y yo ni un kikí. O sea… ahora es una choni en claro retroceso. Creo que le falta muy, muy poquito para salir en los videoclips con botines blancos y los autos de choque de Parla al fondo. Eso sí, para que no nos demos cuenta de que esa mierda es una mierda, el poderoso papá discográfica, nos pincha la cancioncita ochocientas veces al día en tooooodas las cadenas, para que poco a poco se nos enganche en el cerebelo y podamos ir todos por el metro canturreando “loca-loca-locaaaa…” y hasta meneando un poquito las caderas al alimón.

Shakira por tus niños… vuelve… que nos has dejado muy solitos… que esto es un sinvivir… que para lo del pop mostoleño ya teníamos a Merche, mujer…

Ando preocupado por Peyote. Le he pillado encaramado a la barandilla de la terraza. Son seis pisos. Seis en picado, hasta el suelo, y sin toldos de por medio. Si se cae, se me revienta frente a la parada del 16. Y lo que con otros gatos funciona (sprays de agua… ruido de aspiradora… mecagoentusmuertosvenaqui…) con él resulta inútil. No le tiene miedo a NADA. Con la aspiradora juega. Con los sprays de agua, se refresca. Y con los mecagoentusmuertos se divierte. Vamos… que según le estoy sujetando para asesinarlo, él se dedica a morderme la punta de la nariz en plan “oleolejuergaquebien”. Ya no sé qué coño inventarme. Esto no es un gato. Es la reencarnación de Charles Manson. Como siga por ese camino, no veré más solución que cortarle los huevos antes del tiempo aconsejado. Mejor un gato gordo prematuro, que uno que tenga que despegar del asfalto con una rasqueta.

Tchsk… con lo feliz que sería yo si criara periquitos, coño…

Mh.. tengo que hablar de Mikel. Pero como nunca había conocido a un superhéroe pues… mejor le dedico un post entero. Mañana. O pasado. O… algún día.