Tequila, Tripi, Peyote y el anorak color caca

Peyote está raro. No ha querido comer, no ha roto nada y anda por las esquinas demasiado ñoño conmigo. Temo que esté enfermo. Pedro dice que no puedo estar siempre dando la brasa porque el gato no se esté quieto y luego volver a darla porque un día sí lo está. Tiene un poco de razón. Por un motivo u otro, Peyote es siempre mi sinvivir.

En estos momentos, Marc y el superhéroe Mikel están colocando tela de rejilla verde en la barandilla de la terraza, para evitar que Peyote practique el vuelo sin motor. Antes lo he intentado yo (colocar la reja, no el vuelo sin motor) pero el bricolage casero se me da tan bien como cosechar boniatos de madagascar. Después de unas cuantas maldiciones, un puñadito de arañazos, y algún desolle de dedo, he decidido abandonar y dejar las cosas de hombres diestros a los hombres diestros.

Estoy mirando a Mikel desde la ventana mientras fija las abrazaderas. Me hubiera molado verle desollarse una mano para poderle bajar del limbo de los héroes y volverle un poco más humano, pero ná… Parece talmente que hubiera salido del útero de su madre colocando rejilla para la terraza. Y no sólo eso. Tampoco se le ha despeinado ni un rizo, ni ha enseñado el nacimiento del culo al agacharse, como los fontaneros, ni… nada. Ahí está. Perfectamente perfecto, con su pelo perfecto, su mandíbula perfecta y sus vaqueros perfectos, como todas las veces que le he visto. Ayer por la noche fuimos al cine a ver las crónicas de Narnia. Teníamos a un grupo de chicas detrás que no paraban de mirarle, cuchichear, y soltar risitas. Al darse la vuelta, chocó con una de ellas. La sujetó de la muñeca y dijo “perdóname, niña…¿te he hecho daño?”. La chica casi se desmaya. Creo que todos pudimos oir las pulsaciones de su vena ahorta galopando hasta el corazoncito.

No entiendo qué coño hace conmigo. Me gustaría poder averiguarlo. Poder preguntarle directamente por qué pierde el tiempo con un piojo de gorro-condón y anorak color caca, cuando podría tener a cualquier ser humano sexy y deseable del mundo mundial comiendo de la palma de su mano. Pero me faltan confianza y huevos. Además, cuando se lo pregunto a Marc, se encoge de hombros y dice “No sé. Siempre ha estado solo.”

Quien sabe. A lo mejor posee oscuros defectos insalvables. A lo mejor es el que echa los pollitos a la trituradora de la fábrica de caldo Starlux, o guarda en el salón el cadáver disecado de su madre dormitando sobre una batterfly pillow. Pedro dice que probablemente sea boyscoutt honorífico y yo su buena acción de diciembre. Es muy majo, Pedro. Muy ingenioso. Una lástima eso de que no use su destreza mental en cosas mas útiles. Como por ejemplo… el suicidio.