He llegado y no me he matado ni nada

Y he hecho un asco de aparcamiento. Que más que aparcado, parece talmente que alguien haya soltado el coche desde arriba.

Creo que el minimisterpotato trae suerte. Lo siento por él, pero desde hoy se queda en el tanque azul a hacerme compañía para siempre jamás. Miguel se ha sentado encima cuando se ha subido al coche. Como se lo ha clavado en el culo se ha enfurecido un pelín. Ha movido mucho las manos y ha dicho “¿no puedes alguna vez hacer cosas de chico normal?”. Yo le he preguntado que qué cosas hacían los chicos normales y ha puesto los ojos en blanco y ha suspirado, como toda respuesta.

Supongo que los chicos normales aparcan recto y no tienen potatos en la mochila. Y ponen verjas en las terrazas a la primera… y no se inflan a bonito con tomate… y no tienen papás noeles trepadores, ni se compran tanques cuando no tienen ni el carnet.

Creo que yo también soy un poco de Krypton, como Mikel, solo que no en plan bien. Yo soy de Krypton en plan “especie subdesarrollada que se ha quedado sin evolucionar”. Como los lagartos esos absurdos de Avatar, que daban vueltas en el aire sobre sí mismos.

Bah.. me da igual. He llegado solo. Que viva la madre superiora.