Me hubiera gustado ser mejor para ti

Tenía muchos planes para mis tres días de vacaciones. Sin embargo, está claro que lo único que se debe esperar es precisamente lo inesperado.

Ahora mismo escribo este minipost desde mi cama, con el portátil sobre las rodillas. Llevo aquí metido desde el domingo a mediodía, debido a una gastroenteritis vírica, una inflamación hepática leve y una contractura en la espalda. Así han pasado mis tres días de vacaciones. Yo… la almohada… el techo… el primperan…

Nuevamente, la vida se vuelve un círculo perfecto, y el año que comenzó siendo una mierda termina igualmente como una mierda, cerrándose sobre sí mismo. Así que creo que es cierto eso de que todos somos matemática pura.

Mi árbol de Navidad continúa en alguna caja de las que se amontonan a mi espalda. Supongo que ya se quedará allí hasta las próximas navidades, que serán bastante menos absurdas y desnudas que estas. Sobre todo porque cuando has bajado mucho, ya no puedes más que subir.

O eso espero.