Ya tengo regalos de reyes como el resto del mundo mundial

No me he muerto ni nada. Es que he estado jugando con mi pizarra de dibujitos. No he aprendido mucho, pero me lo he pasado muy bien haciendo chuminadas gore. Hoy voy a empezar a dibujar viñetas. Le dije a Jesús “mañana empiezo con la pizarra” y se descojonó. Dice que lo de “pizarra” le trae una imagen mía agarrado al pizarrín y la tiza, con baby de colegio. Vale… tengo que acordarme de que no se llama pizarra, sino tableta gráfica (estos puristas del diseño… tchsk…). Bueno, pues eso. Que hoy empiezo con la pizarra (digo con la tableta). A ver si mañana puedo ya publicar algo.

He tenido más regalos de los que molan. La bolsa verde es genial. Me recuerda a la vieja mochila militar que arrastraba yo de internado en internado. Falta que me quepa la botella de agua de litro, las zapatillas converse, el libro de 700 páginas y la psp. Lo sabremos mañana. Miguel dice que hubiera resultado mucho más práctico regalarme una maleta de ruedines, como la que llevan los niños, con algún dibujito de Naruto. Ana le ha dicho que no, porque me cargaría las ruedas en dos días de tropezar con ellas.

Esa es la imagen que tienen mis amigos de mí. Una especie de subnormal con mochila de colegio y pizarrín. Saberlo ayuda mogollón a mi autoestima, sí señor.

Lo del Ghosts’s Gobblin para la psp (que es esa caja que brilla y no se ve ná) me ha llegado al alma. Sé muy bien que es difícil de encontrar. Le he dicho a Ana que en justa correspondencia, pediría su mano en matrimonio dentro de cinco años, siempre y cuando ninguno de los dos estuviéramos para entonces comprometidos con nadie. Ella me ha respondido que si eso era un premio o una amenaza. No lo entiendo. Yo sería un marido genial. No me gusta el fútbol, tengo tarjeta descuento en videojuegos, sé subsistir una semana con un paquete de macarrones y no meo fuera de la taza del water.

Vale… lo último es mentira. En realidad no existe el hombre que no se mee alguna vez fuera de la taza del water. Las prolongaciones humanas no se han hecho para ser controladas con pulso firme, y menos a las seis de la mañana de un martes.

Ehm… ¿qué más? ah, sí… que lo de Peyote jorobando el montaje de la foto ha sido involuntario. El pobre es incapaz de pasar más de cuatro minutos sin dar por culo. Va en contra de su naturaleza. Y lo más trágico es que ya no quedan huevos que cortarle.

Anoche Marc me llevó a una fiesta de cumpleaños en un bar gay. No tengo palabras. O sí las tengo, pero se me está quemando el paquete de macarrones de hoy así que mejor lo dejo para mañana. O para más tarde. O para medaigualyatengomipizarra. Digo tableta.