Pues eso

No es que mi diario se haya quedado en stand-by. En realidad es mi vida la que lleva unos cuantos días en stand-by. Las cosas siempre suceden así. A veces parece que calbaguemos los días en un pura sangre con estusiasmo y grititos de cowboy y otras veces parece que simplemente esperamos con cara de paisaje a que alguien nos preste un burro. Y yo llevo unos cuantos días de estos últimos.

He perdido la pista del superhéroe. Al final creo que debió asustarse en algún punto entre el anorak marrón caca y mi destreza para el aparcamiento. Bueno… eso me vuelve a poner encima de mi propósito sentimental para el 2011: Buscarme alguien para formar una pareja tranquila, ñoña y convencional. El quid de la cuestión es que ni me gustan las personas tranquilas, ni las ñoñas, ni las convencionales, así que… como que lo llevo claro. Y si a eso sumo que no abultó na, que no tengo biceps (o si los tengo, pero no sé muy bien dónde), que sufro de exceso de gatos y que no tengo donde caerme muerto… más me vale apuntarme a un club de baile de salón y probar con la gente de setenta que es mucho menos exigente que la de mi quinta y bastante más compasiva.

Es horrible esto de hacer una lista de pros y contras que pudieran interesar a alguien. Tan horrible que lo único que encuentro de “pro” es que conmigo no tendrían suegra.

Últimamente pienso en cambiarme de piso. Y eso también es horrible porque aún no he abierto todas las cajas de la última mudanza. Siento que no cuadro muy bien con Marc, ni con Pedro. Básicamente porque ellos son chicos normales y yo no. A mí me cuesta lo de dormir de día y vivir de noche. Me cuesta lo de las chicas a las cinco de la madrugada vomitando en mi cuarto de baño. Me cuesta lo de los 58 botellines de cerveza cada mañana de viernes en el suelo de la cocina. Me cuesta lo de asimilar a Thomas Hobbes con los Black Eyed Peas de fondo a toda hostia. Me cuesta, en definitiva, meter rutina en una convivencia de tres donde dos no la quieren ni en pintura.

Los días que me esperan me dan mucha pereza. Mucha, mucha, muuuuucha pereza.