… de luz y de color…

La casa del chico temático no estará disponible hasta marzo porque hay una abuela materna ocupando el cuarto libre.

Siempre hay una abuela materna cuando menos la necesitas.

Por lo demás, se me ha caído la baba con la casa. Parece recién sacada de una película de Woody Allen. Paredes llenas de fotografías, estanterías de libros hasta el techo, carteles de cine, una jukebox en una esquina del salón, ventanas con vidrieras de colores… Una pasada. Le he preguntado que a qué se dedicaba y me ha dicho que trabajaba «en temas audiovisuales». Me quedo con la intriga. «Trabajar en temas audiovisuales» abarca un amplio espectro profesional. Un amplio espectro que puede ir desde ser montador de la Warner, hasta manejar la handycam en las películas porno «home made» de tu primo Fernando.

Sea como fuere, no he hecho más preguntas. Tiempo habrá. Por ahora me basta con saber que el tipo no era nada mariquita, que la casa está muy bien y que yo soy, una vez más, un bocachancla que se pasa de listo prejuiciando a la gente antes de tiempo. Quien sabe… lo mismo hasta Conchita resulta ser al final mas maja que las pesetas.

Vale, no. Ella fijo que no. 

He llevado a Peyote en la gatera para ver si destrozaba algo y así podía comprobar in situ la paciencia gatuna de mi futuro compañero, pero el muy cabrón se ha portado como un gatito ñoño de anuncio friskies (el gato, no el compañero). Incluso ha llegado a echarse una siestecita «quemajetesoy» en las rodillas del chico audiovisual. Me hubiera gustado agarrarle del pescuezo y voltearle por el rabo (al gato, no al chico).

Acaba de despanzurrarme el vaso de los lápices por todo el suelo del dormitorio. Creo que tiene un poder extrasensorial para detectar cuando escribo sobre él. O sea… tipo bebé de Rosemary, pero en peludo y chungo.

Bueno… seguiremos informando.

(cuando haya recogido los 39 bolígrafos, lápices, sacapuntas, abrecartas…)