Yo creo que con quien mejor me voy a llevar…

…es contigo.

Eso ha dicho. Y mis hormonas han coreado «¡eso, eso! ¡que se lleve bien contigo, que se lleve bien contigo!», pero mi cerebro pacificador me ha hecho preguntar: «¿Y qué ha pasado con el actor? un actor es un inquilino seguro ¿no?» Y él, desconcertado, ha respondido: «bueno, si has cambiado de idea no pasa nada, no te sientas obligado…» Y las hormonas han vuelto a corear «¡no, no! ¡queremos morder al de la jukebox! ¡queremos morder al de la jukebox!» y mi cerebro pacificador (pero ya no tanto) ha tirado la toalla como un asqueroso cobarde y me ha hecho decir: «¿Cambiar de idea? ¿yo? nopordiosnononononononooo… vamosnidecoña¿eh?… que por mí… en cuanto se vaya la abuela…»

Ahora tendré que convivir con un tipo al que quiero morder.

Por fin tengo algo peor que Peyote sobre lo que preocuparme.