Lalala…

Enmedio de mi resaca postamorosa creo que debería pensar eso de que me falta mala hostia. Conozco a unas cuantas personas que habiendo pasado por mi vida no estarían de acuerdo con eso, pero aún así… ¿me falta? ¿para qué? ¿a quién tengo que pegar? ¿de verdad no estoy preparado para valerme por mí mismo? ¿y que es eso de la «pintilla desvalida»? ¿es por los pelos? ¿por los ojos? ¿por los gatos? ¿por las tres cosas juntas?

No importa. Enmedio de mi resaca postamorosa… no importa. Miguel dice que voy demasiado deprisa. Lo cierto es que no «voy». En realidad, me deslizo. Y sorteo minas como un campeón. Sssssiummmm… sssssiummmm…

Hoy no he dado pie con bola en el trabajo. Lo único que hecho con rapidez y efectividad, ha sido vaciar la máquina de Repostería Martínez y mirar la hora cada cinco minutos. Javier me ha preguntado por qué estaba tan disperso. Yo he respondido «¿Disperso? Yo no estoy disperso. Es esta mierda de ratón que no va…» y él ha dicho «Ya. Es que lo que estás arrastrando por la alfombrilla es el móvil.»

ssssiummm… ssssiummm… bumba.