Porque siempre hay algo que sale bien

Pasa un par de años trabajando fuera de España y gracias a eso ahorra algún dinero. Vuelve a Madrid porque su padre enferma. Decide quedarse, así que invierte los ahorros en comprar su casa. «Costó dos duros, nadie la quería, porque estaba destrozada. Uno de mis hermanos tiene una empresa de reformas. La tiramos abajo y la rehicimos». Hipoteca parte de ella. No mucha. Lo suficiente para poder asumirla con un solo sueldo. Entonces todavía es pareja de Bosco. Cuatro años de relación. No está mal. Bosco tiene una aventurilla con un tercero y todo se va a al carajo. «Bueno, una aventurilla que duró casi un año. Ahí descubres hasta que punto has podido hacer el gilipollas con alguien.» Se termina la relación y se queda solo. Entonces descubre que su casa es muy grande. «Se me cae encima. Mi padre muerto, mi relación al carajo, el trabajo nuevo, yo que se… estaba triste a todas horas. Pensé que alguien con quien hablar todos los días, me ayudaría. Pero claro… yo no soy de salir ni tengo muchos amigos que necesiten casa.» Y a su hermano se le ocurre lo de alquilar la habitación de sobra. «La había apalabrado ya con un contacto del trabajo, pero se nos olvidó quitar el anuncio. Y entonces me apareces tú. Con tanto gato y esa pintilla desvalida. Yo que sé. Me ganaste. Quería cuidar de ti. Me parecía que el mundo estaba lleno de cabrones y que no estabas muy preparado para ello. Luego resultó que yo mismo me sentía uno de esos cabrones. No quería aprovecharme de ti. Bosco decía que o eras un crío y te asustaba, o eras un listo y me sangrabas. Yo me inclinaba más bien por lo primero. No me pareces astuto. Listo sí. Pero no astuto. Creo que te falta mala hostia. Es complicado sobrevivir en el mundo de hoy en día sin mala hostia. Lo aprenderás.»

«Bueno. Hasta ahí vale. Ahora dime para qué hemos venido aquí.» «¿Para qué? buf… pues… supongo que… para que me digas que eres demasiado joven para mí, que te gusta la gente de tu edad y que no se me ocurra volver a tocarte.»

Sonrío. «No me has tocado.»

Se ríe. «Ya…»

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