Mañana voy a decirle lo del blog

Hoy se supone que teníamos que habernos puesto a practicar con el twitter, pero nos hemos hecho un follón con lo del cambio de hora y hemos terminado comiendo raclette a las cuatro de la tarde, en Navacerrada, así que el día se nos ha terminado haciendo también demasiado corto.

Después de ponernos hasta las trancas de quesazo y vino, hemos dado un paseo por los alrededores del embalse para desentumecer el sistema digestivo, y junto a la orilla, me he encontrado eso que pongo en la foto de la izquierda. Me ha parecido cantidad de significativo y, a pesar de la mugre que llevaba encima (la herradura, no yo) le he dicho a Carlos que me la llevaba para casa, porque podía significar todo un año de buena suerte. Él la ha sopesado un rato, y luego me la ha devuelto diciendo “Guárdala para ti, que yo este año ya voy más que servido de buena suerte.” Le he preguntado si lo decía por mí y se ha limitado a sonreir con carita de san antonio, así que me he visto en la obligación de recordarle que como compañero no soy ningún chollo, porque me como los polos en cajas de 32, recojo gatos muertos y tengo amigos que se suicidan montando en bici. Él me ha cogido del cuello y ha dicho “¿te vas a callar, mosquito?”

Mosquito. Qué majete.

He colgado mi herradura mugrosa en la pared. Cuando tenga una casa guay en el campo con veintemil perros, la colgaré de la puerta y me acordaré siempre del día en que la encontré.

Sí… quizá también tenía que haberle comentado lo de los veintemil perros…