Do buedo gon la brimavera

Estoy agotado. Me da igual que sea la polución, la alergia o el polvo sahariano. El caso es que no puedo con mi alma. Me arrastro de un silla a otra y cuando dan las ocho de la tarde me quedo dormido en el sillón como un abuelo. Lo único que quiero es dormir, dormir y dormir. En una de estas, me quedaré sobado en plena sesión de sexo y Carlos arrastrará un trauma psicológico durante todo el resto de su vida eréctil.

Bueno… vamos al relato de las tonterías acontecidas. Anoche intenté hacer una mani en la cocina para protestar por el golpe de estado a mis gominas y reivindicar el libre albedrío de mi páncreas, pero fracasé estrepitosamente. Carlos resultó ser un experto negociador de hordas libertarias. De hecho, le bastó una miradita de perrillo “élnoloharía” y un par de frasecitas tipo “lo hago porque no quiero perderte” para vencer todas mis resistencias, como el más diestro de los MacGyver del terrorismo comechuches. Para muestra un botón; no sólo le he agradecido la masacare de todo mi surtido de guarrerías, sino que encima he desempolvado la dieta de hígado sano que me puso el nutricionista hace cuatro meses y le he prometido seguirla a rajatabla hasta Navidades (que llegará el señor Suchard y hará conmigo lo que quiera).

Ha clavado la dieta con imanes fluorescentes en la nevera como el que pone el cuadro de macarrones del niño y me ha dicho que, como muestra de solidaridad, él también la seguirá hasta Navidad. Yo le he dicho que si quería ponerse a “plan tanga” para el verano, no necesitaba utilizarme de excusa, y ha respondido: “Alimentarse como tú es más bien ponerse a plan foca del adriático”. Me he descojonado con la frasecita. A ver si luego me acuerdo de ponerla en el turuliti ese.

Hemos comprado por internet una red para gatos de 8 metros con varillas de montaje. Vamos a ponerla en forma de cúpula rodeando toda la terraza para evitar que mi bestezuela con estampado de vaca se escape por los costados. Ahora en lugar de una terraza-gallinero, el pobre Carlos tendrá una terraza-jaula de pterodáctilos. Maldito gato esquizofrénico… Hubiera sido mejor que me regalaran un escarabajo pelotero. Al menos ahora podría limitarme a tirarle por el wc.

Bueno, la cruda realidad es que digo estas cosas para hacerme el duro. La verdad es que es mi gato favorito. Pone una cara tan seria cuando aniquila… tan mono él… tan satánico…