Asmas, jerarquías y botellas

Estoy rizando el rizo de mi artística oficinera de papel. Lo próximo será el halcón milenario. Y también lo colgaré del techo para que mi jefe cuando pase ponga cara de rottwailler de  al otro lado de la verja. Lástima que no tenga el modo de hacerlo con luces y con sonidito absurdo tipo chiu-chiu-chiu. Se iba a cagar la perra (y el rottwailler).

Sigo asmático y de capa caída. Me han metido en un curso de Illustrator CS5 seis horas al día y resultaría algo genial, si no fuera porque mi jefe en toda su sabiduría, pretende que lo deje para que le pueda maquetar un índice antes del viernes. Un índice. Quiere que abandone un curso de 30 horas para que le haga una mierda de índice. Me hubiera gustado poder levantarle el dedo corazón y preguntarle si lo quería tecleado con ese dedo o con algún otro de los diecinueve restantes, pero como tengo por costumbre comer todos los días y soy de natural cobarde, he tenido que limitarme a poner cara de mosca atropellada por el tren y decirle que no me parecía una decisión justa. No sé si finalmente me dejarán terminar las clases como al resto. Hoy he aprendido a hacer una botella en 3D y no me ha dado tiempo a ponerle la etiqueta que había diseñado para ella. Si a mi jefe le sigue apeteciendo darme por saco (y en cuanto vea mi caza imperial, le apetecerá) probablemente mi botella se quede para siempre en el limbo de las botellas desitequetadas del mundo mundial. Qué mierda. Tenía que haberme dedicado a otro oficio menos triste y mejor pagado. Como por ejemplo, vaciador de cacaperros o chica de telecupón.

Ya no sé qué inventarme para poder respirar como las personas normales. Carlos quiere que vaya a ver a su madre, que es doctora del Gregorio Marañon. Yo le he dicho que entre que su madre me vea las tetillas y ahogarme, por ahora prefiero lo segundo, pero que si en algún momento por la mañana me nota más bermellón de lo normal, no dude en llamar al hospital para pedirle cita.

Ojalá me supiera algún truco de magia para cambiar estas semanas tan llenas de lunes.