En fin, en fin…

En la agencia de mi empresa organizan viajes para empleados con descuento especial, para ir a la beatificación de Juan Pablo II. 584 euros. Incluye viajecito en barco ida y vuelta, beatificación como dios manda (nunca mejor dicho), y amenización del trayecto a base de vídeos y reportajes sobre la vida de Juan Pablo II. Sus apariciones públicas, sus discursos, sus obsesiones sobre la relación preservativo-infierno… en fin, un viaje temático juanpablero impresionante. Mi jefe me ha enviado la fabulosa noticia por correo. Javier dice que lo hace por joder, pero yo creo que no. Yo creo que está convencido de que un poco de iluminación papal conseguiría hacerme cambiar las converse por unos zapatos oficineros como dios manda y las chuminadas de origami por un compromiso laboral serio de trabajador responsable. Será un milagro si un día de estos no me entrega la nómina grapada junto a una estampita de San Críspulo.

Sea como fuere me parece una pasta, la verdad. Si yo pagara 584 euros por ver beatificar un Papa, lo mínimo que pediría sería llevarme un dedito gordo incorrupto de recuerdo. Aunque fuera del pie. Pero irte así… sin nada… sin una mísera camiseta que ponga “estuve beatificando y me acorde de ti” pues… no, la verdad. Para eso me los gasto en marihuana, que me llevará más deprisa al infierno pero al menos me llevará contento.

Sigo sin Harley. Y cada vez lo tengo más negro, porque Carlos se agarra como un condenado al “si yo lo hago por ti” y me cierra la boca con mimitos y tonterías de esas que le salen tan bien. Miguel dice que la culpa es mía por juntarme siempre con hombres mayores que yo. Que si Carlos tuviera 20 años, me la habría dejado sin pestañear con tal de pegarse el farde y hasta me habría dejado hacer un caballito en el semáforo. Vale. Es posible. Solo que ahí Miguel se olvida por completo del factor “pasta gansa”. De hecho, si Carlos hubiera tenido 20 años, mucho me temo que el máximo caballito al que yo hubiera podido aspirar en el semáforo, hubiera sido al de una de las vespinos rojas del telepizza.

Tchsk… perravidaesta…