Dibididabidibú

No estoy muerto ni nada. Sólo estoy vago y con una lesión en el hombro izquierdo. Menuda calamidad estoy hecho. Me lesiono hasta con un pedo. Anda que si el mundo tuviera que seguir adelante con hombres como yo, íbamos listos…

Me regaló unas zapatillas converse de superhéroes. Molan todo. Me dijo “para que te las pongas a juego con los calzoncillos”. Le gustan los calzoncillos marvel porque le recuerdan al primer día que hicimos cochinadas juntos y yo llevaba la polla teñida de azul. Sigue descojonándose con eso cada vez que lo recuerda. Si nos casáramos estoy convencido de que lo mandaría bordar en las servilletas del banquete. “Enlace de Carlos y Ariel, que en el primer polvete llevaba la minga de color azul”. Esa es la marca indeleble que dejo yo en mis parejas. Siempre piensan “ah, aquel chico de los pelánganos… cómo me descojonaba yo a su costa… qué recuerdos…”

Y hablando de bodas… Miguel y Ana Belén se casan este próximo Julio en Valencia. Por la Iglesia (cágate lorito). Yo había hecho lo que todo amigo de pro hace; apuntarse a la despedida de soltero e intentar escaquearse de la boda, pero me ha salido el tiro por la culata porque nos han elegido a Ana y a mí como padrinos (cágate lorito otra vez).

A Ana Belén no le gusta un pelo que yo sea padrino de nada porque no le caigo bien, y porque sabe perfectamente que mi insensatez me hace poco fiable para las cosas serias, pero Miguel y la otra Ana han insistido. Creo que piensan que me hace ilusión porque no tengo familia y porque lo máximo que llegaré a apadrinar en mi vida será la caja de pirulos tropicales Miko que guardo en el congelador. Pero la cruda realidad es que no me gustan las iglesias y menos aún me gustan las misas. Cuando llevo cuatro minutos dentro, algo satánico despierta en mí. Me empieza a picar todo y en lo único que pienso es en hacer gamberradas sacrílegas, tipo pintar bigotes al Niño del Remedio. Creo que son reminiscencias de mi infancia con los frailes. Pero Miguel es uno de mis mejores amigos y no le puedo decir que no, así que… hala. Seré padrino y me portaré bien, como el resto de padrinos formales y cristianos del mundo mundial.

Carlos dice que me han escogido para ahorrarse el niño de arras. Cuando quiere es muy simpático, Carlos. Voy a ver si un día de estos le cambio el desodorante por insecticida para celebrar su enorme derroche de simpatía.