Feliz San Isidro langostero

Hoy no he podido dibujar comic porque me han invitado a una de las comidas familiares de Carlos Von Trapp. Ha molado todo. He comido vieiras, arroz caldoso, cordero y unas veintemil rosquillas de San Isidro. En las comidas familiares de Carlos yo debería mantenerme tímido, educado y controlado, pero como soy de natural gulero, siempre termino comportándome como un zampabollos, comiendo y bebiendo ocho veces más de lo que podría caberme en las longitudes de mi escaso cuerpo.

Después de comer, para hacer un poco de tiempo antes de ir a la manifestación, hemos jugado un rato al pictionary. Ha sido cantidad de divertido. Hemos formado dos equipos. Una con los hermanos Von Trapp y la otra con las parejas de los hermanos Von Trapp. Nos han ganado por goleada. Creo que tienen algún tipo de conexión química entre ellos, tipo clan de hormiguero o algo así. Sólo eso explica la sucesión de hechos paranormales que les han llevado a la victoria. Para muestra un botón…

1. Carlos dibuja dos putos palos (porque eran dos putos palos) y todos los hermanos corean ¡¡chaleco, chaleco!!

2. Samu dibuja una M minúscula y un martillo. Todos los hermanos gritan ¡¡pájaro carpintero, pájaro carpintero!!

Hala. Cágate lorito. Si eso no es conexión fraternal paranormal, que venga Iker y lo vea.

Tenemos una plaga de langostas en el barrio. No sé de dónde coño vienen, ni a dónde coño van, pero Peyote está encantado con la nueva remesa de víctimas. Lleva masacradas unas catorce. Ando un poco hasta las pelotas de limpiar el edredón de patitas y antenas. Le he dicho a Carlos que a lo mejor esto de las langostas voladoras malasañeras era un castigo de esos divinos, como los que había en Egipto, y que lo siguiente podía ser tranquilamente la muerte de los primogénitos. Él me ha mirado fijamente durante un segundo y luego ha dicho que no. Que no me dejaba la Harley.

Tener a alguien que te entienda hasta cuando no te explicas, a veces puede resultar una puñeta.