Creo que es la luna llena

Quiero adoptar a un perro con tres patas. Lleva ya mucho tiempo sin que nadie lo recoja y al paso que va la burra, supongo que lo terminarán por sacrificar de aquí al verano. Es un perro cantidad de simpático, pero claro… el handicap de que vaya en versión trípode no lo hace especialmente atractivo para ningún futuro dueño. De hecho, cuando corre uno no sabe muy bien si viene o si va, con ese balanceo de tentetieso que le entra. Por mucho que intente desplazarse en línea recta, el pobre termina siempre avanzando en diagonal, como uno de esos carritos de rueda chunga que a veces te tocan en el supermercado y que se empeñan en ir hacia la leche cuando tú lo que quieres es llevarlo al jamón york.

A pesar de que sea cojo, feo y despeluchao, a mí me gusta. Creo que nos entendemos bien y que se alegra de verme cuando me asomo a la jaula. No me importaría nada llevármelo para casa, pero el problema (el gran problema) es que no sé cómo planteárselo a Carlos. Ya hizo bastante sacrificando su maravillosa terraza para evitar que mis gatos bipolares se lanzaran por la barandilla. Si encima le digo de meter un perro lisiado no estoy seguro de que un día de estos no me deje gatos, maletas y perro tripático en el felpudo. Si al menos mi ramillete de encantos diera como para hacer compraventa de favores… pero nah… mucho me temo que como dependa de mis prendas, el pobre perro tiene un futuro más bien tirando a negro funeral.

El chichón lateral se me ha puesto de color verdoso. Voy a tener que ir inventándome algo para cuando me asome por debajo de las greñas y la gente empiece a preguntarme. Ya tengo bastante fama de descerebrado sin necesidad de que nadie sepa que me he pillado la cabeza con la puerta de mi propio coche.