A lo mejor me duermo antes del último punto…

Resulta un poco complicado sacar media hora para escribir entre trabajo, exámenes, lectura de programas electorales y revoluciones sociopolíticas. Molan estos momentos. Que el pueblo llano haga historia es algo que uno no vive todos los días. Nos llamaban la generación dormida y ahora se acojonan porque nos hemos despertado. Pues hala. Ajo y agua.

No tengo neuroma de Morton. Tengo un área pseudo nodular hipoecogénica de 9 mm entre las articulaciones metatarsofalángicas tercera y cuarta. Suena tan completito que no tengo ni puñetera idea de qué significa. Pero bueno… por lo que yo se, todo lo que tenga prefijo hipo no será un mal que cien años dure, así que esta noche mi pie izquierdo y yo, dormiremos tranquilitos y de buen rollo.

Sigo en mi campaña proadopción del perro tripático. Este fin de semana voy a llevar a Carlos a conocerle con la oscura y oculta intención de que se gane sus simpatías (las de Carlos hacia el perro, no las del perro hacia Carlos). Pensándolo a fondo, me doy cuenta de que no es precisamente una idea brillante por mi parte. El pobre animal no entra precisamente por los ojos. De hecho, es la cosa más fea en perro que uno pueda llegar a imaginarse. Y eso estando quieto, que como encima le saque de la jaula y empiece a menearse en diagonal… ya la expresión de Carlos va a ser como para enmarcarla y ponerla en el salón. Vamos que como no le enseñe al chucho a dar los buenos días en euskera haciendo el pino puente, mucho me temo que tenga pocas posibilidades de impresionar en positivo.

Estoy cansado. Somnoliento y cansado. Y aún me quedan por estudiar unas… msñmsñmsñ… 195 páginas de apuntes. Si apruebo alguna asignatura este año, creo que empezaré a sopesar que algún dios exista por algún lado.