Debería estar estudiando…

…pero ya no me da de sí la cabeza.

Acabo de reirme una jartá con J. al teléfono. Dice que va a votar al partido pirata. Yo le digo que no es serio eso de votar a un partido que hace las asambleas en un chino, y él me dice que eso da igual. Que si el movimiento 15M llega a tiempo de cambiar los resultados de estas elecciones, molará mucho eso de que salgan mogollón de partidos minoritarios y extraños, formando una especie de girigai en el ayuntamiento y la comunidad, mientras la Hope y el Gallardón se comen los muñones. Dice que todo será como en uno de los números musicales de los hermanos Marx.

Yo sí que me estoy comiendo los muñones. Desde el lunes pasado, he cambiado mi voto ocho veces. Ahora mismo tengo un cacao maravillao con los veintemil programas electorales que me he leído. Por querer tener un voto responsable, lo único que he logrado conseguir finalmente es un chochazo mental responsable. Creo que mañana me plantaré delante de las papeletas y haré un pito pito colorito entre los montones que vea menos abundantes. Todo será que por error termine votando a la ultraderecha y Carlos me haga dormir en la bañera de aquí hasta el 2012.

Llevo todo el día con dolor de estómago. Creo que es por las tensiones. Tensión por las elecciones, tensión por el 15M y el nolesvotes, tensión por los exámenes, tensión por el perro de tres patas y tensión porque Peyote ha descubierto una nueva forma de tocarme los huevos y ya son cuatro las veces que ha abierto la lavadora, ha sacado la ropa prenda por prenda, y la ha ido repartiendo a lo largo y ancho de toda la casa.

Muy edificante, eso de que venga algún hermano de Carlos a verle y lo primero que pise en el pasillo sean mis calzoncillos sucios. Muy edificante y muy inspirador.

No sé. No sé cómo coño puede un gato abrir una lavadora. Empiezo a barajar la posibilidad de llevarle a la NASA. A ver si allí, de paso que le analizan el cerebro, lo lanzan a la órbita lunar al estilo Layka y me quitan un problema de encima.