…y preocupación

Íbamos a ir a Bricor a comprar unas persianas para la terraza. O ese era el plan. Y al pasar por plaza de España hemos visto una caseta informativa de la campaña «protege tu corazón» donde te toman la tensión y te dan uno de esos panfletitos parias llenos de consejos sanos. Y Carlos ha dicho «oye, pues ya que estamos vamos a mirarte a ver qué tal estás…»

Primero he pasado yo. 11-8. He salido tan contento que casi me dan una piruleta. Y luego ha pasado Carlos. Y le han dicho que tenía 20-11. Y todo el mundo se ha puesto muy asustado y una señora con una bata blanca nos ha dicho «Iros a urgencias YA». Y yo he empezado a notar que se me iba haciendo una pelota en la garganta, porque todo eso, lo de «iros a urgencias», lo del susto, lo de la pastilla bajo la lengua… me era asquerosamente familiar.

Hemos pasado cerca de cuatro horas en urgencias. El electro le ha salido normal. Hipertensión asintomática. No siente nada raro; ni dolores de cabeza, ni mareos, ni pollas en vinagre. Pero tiene las venas como globos. Le han dado ya dos pastillas y sigue en 21-13. Es una burrada. Una verdadera burrada. El médico ha decidido dejarle monitorizado en la UVI hasta mañana, y dice que le mantendrán hospitalizado un par de días para vigilarle y controlarle. Y me han echado de allí, claro. No se permiten visitas en UVI. Cuando me iba, él me ha dicho desde la camilla «No te preocupes por mí niño, que estaré bien» Me he puesto tan nervioso, que lo único que me ha salido antes de que se cerrara la puerta ha sido: «¿Sabes si tengo que coger algo del super?»

Eso he dicho. Esa ha sido mi maravillosa frase de consuelo y despedida. Preguntarle por la lista de la compra. Se podría ser más gilipollas pero desde luego, no sería tarea fácil para nadie.

Mientras estoy aquí en casa, esperando a que pasen las horas, doy vueltas a las cosas. Pienso que sólo le conozco desde hace tres meses y que todo el mundo a mi alrededor se hace de cruces y me dice que es muy poco tiempo para haber apretado tan estrechamente el lazo. Y yo les digo que sí. Que es cierto. Que no hay ninguna explicación al respecto que pueda sonar coherente. Salvo que por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy por fin donde quería estar y… y todo esto de tenerle en un hospital donde nisiquiera me dejan verle me parece una jodida y asquerosa mierda.

Necesitaría marihuana.  O una lobotomía. O… algo.