El tesón nepomukiano

Hoy la chica del almacén me ha estado contando que a su perro le atropelló un coche hace dos meses, y enseñándome el tatuaje que se había hecho en su honor, ha terminado llorando como un magdalena. Me ha dado mucha lástima verla llorar, así que le he preguntado si quería quedarse con mi perro saharaui. Ha puesto un poco de carita de asco y ha dicho que no. Que a su Poncho «no había nadie que le pudiera sustituir» (y eso que nisiquiera le he mencionado lo de las tres patas, el rabo en ocho y los ojitos de pitirri del posible sustituto). Yo he puesto cara de comprensión absoluta y me he alegrado bastante por dentro, porque no me apetecía nada quedarme a estas alturas sin mi perro tripático, después de habernos hecho tan amigos y hasta haber nadado juntos al bies en las aguas del mediterráneo.

El tatuaje de la chica del almacén eran cuatro minihuellas caninas y unas enormes letras góticas que rezaban «Poncho D.E.P.» No había visto nada tan hortera desde que dejamos de sintonizar los culebrones de Galavisión. Si Poncho lo está viendo desde el más allá perruno, probablamente se haya remuerto ya de un coma hepático. Se lo he contado a Carlos y me ha dicho que deberíamos ir buscando un nombre al perro cojo (qué novedad) porque si me lo reatropella un camión este otoño, va a ser complicado lo de encontrarme un hueco lo suficientemente vistoso como para tatuar tres huellas y un «el perro saharaui de Cuenca al que le falta una pata. D.E.P.»

Cachondeítos aparte, es verdad que deberíamos buscarle un nombre al perro. Pero por más que miro y remiro su foto, no se me ocurre ninguno. Es por lo de los ojos de pitirri que comentaba antes. Al pobre le quitan toda posibilidad de llevar un nombre con chispa.

Llevo tres días intentando hablar con mi jefe para pedirle un aumento de sueldo. Él, por su parte, lleva tres días evitándome y haciendo como que tiene pis cada vez que nos cruzamos por el pasillo. Supongo que cree que así terminaré desistiendo. Pero no. Jamás. Yo no he nacido para desistir en nada. Por eso pido aumentos en 2011, aparco todos los días entre pitos e insultos y voy a adoptar a un perro con ojos de pitirri que anda como un tentetieso.

Los Nepomuks somos así. Morimos con las flicfloc puestas.