Pollos Nintendo

Mi doctora de la seguridad social es una señora muy sindicalista que mola todo. Cada vez que le tengo que pedir una baja (cosa que últimamente me pasa un día sí y otro también) se preocupa cantidad de mis derechos como trabajador «estate atento a que te devuelvan los días de vacaciones que has estado de baja ¿eh? no les regales ni uno…» «no les tienes que decir el motivo de la baja, ni dar explicaciones de nada, a la empresa no le importa una mierda tu vida privada, con que te la firme yo, esto va a misa…» «acuérdate de darme todos los medicamentos que te receten los del seguro para hacerte yo las recetas ¿eh? ¡no te gastes ni un duro de más!…» «tienes derecho a quince días de baja, así que ya te doy cita para la semana que viene y para la otra. Ni se te ocurra cogerla antes de tiempo, que las empresas grandes no van a mirar por tu bienestar nunca…»

Por todo esto y por mucho más, mi doctora de la seguridad social me parece la joya de la corona, en comparación con el percal del cuadro médico que soportan los madrileños de allende la comunidad. Sin embargo, Carlos dice que no es porque ella sea enrollada, sino porque tengo cara de pollo Calimero y despierto la penica ajena. He buscado pollo Calimero en el google y he encontrado esto, así que… nada… que ya me vengaré más adelante, cuando haya gastado mi finde de spa.

Entre ayer y hoy llevo unas diez horas acumuladas de juego en 3D. Es aún más alucinante de lo que me había imaginado, así que cada vez que Link se lanza al lago de los Zora o encuentra alguna gema nueva, se me escapan un montón de saltitos parias y uyuyúis. Les he dicho a los de mi alrededor que estén atentos y que me quiten la máquina de las manos en cuanto tenga la primera convulsión o el primer hilillo de baba espumosa. No vaya a ser que por un quítame-allá-esa-epilepsia, se me vaya a quedar el rictus Calimero para siempre y tenga que ir por la vida como un Marichalar con flicflocs.