La certeza

«Deberíamos empezar por la fecha.» Golpetea el lápiz contra la agenda. Por entre las páginas descolgadas, asoman mil notas llenas de números y nombres. Mi agenda siempre estaría vacía, no nos parecemos. El campo de atracción de los polos opuestos. «Mejor cualquier día de diario, así evitamos que sea un circo.» Desliza el lápiz por el calendario. «No será un circo, Ari. Seremos tú y yo.» Frases que cierran. Siempre igual. En voz queda y deslizando las palabras. «¿Qué tengo que llevar puesto?». Levanta los ojos. «No sé… supongo que traje o…» «No tengo ningún traje.» «Queda mucho tiempo por delante, podremos comprar uno». Me incorporo sobre el colchón y me abrazo las piernas. «No se me da bien comprar trajes…» Se incorpora  a mi lado. Cierra la agenda y la deja bajo la lámpara. «A ver, dime. ¿Qué quieres llevar?» «Vaqueros y converse. Y tengo una… corbata roja.» Una corbata roja. Ya estoy otra vez diciendo tonterías. Se encoje de hombros. «Por mí vale.» Vuelve a abrir la agenda y a coger el lápiz. «Seremos los pirados de los vaqueros, las converse y la corbata roja.» Por estúpido que parezca, me gusta cuando hace eso. Cuando sujeta todas mis tonterías y las hila para darles un aire cómico. «¿Y a quién invitamos?» «A nadie. Tú y yo.» «Pero necesitaremos testigos ¿no?» Apoya el lápiz en los labios. «Mh… Bueno, se lo diré a mis hermanos.» «Y a tu madre». Me mira y vuelve a sonreir. «Eso no va a ser nada bueno para ti…» «Quiero que se lo digas». Se ríe contra la almohada. «Ok, tú mismo…» Me vuelvo a tumbar. «Podríamos celebrarlo en un chino». Suelta una carcajada. «Venga… seguro que se te ocurre algo menos cutre…» «¿Un japonés?». «Mh… no sé, algo más popular…» «¿Mcdonalds?» Me golpea en la cabeza con el lápiz. «Eh… seriedad, mosquito» «Bueno, pues un mexicano». Se incorpora sobre un codo. «Mmh…sí, eso me gusta más. Burritos, jalapeños y tequila.» Se tumba boca arriba. Apoyo la cabeza en su estómago y oigo el compás de su respiración. Por un momento pienso en todo lo grande de mi vida, sostenido por algo tan pequeño. El desasosiego absurdo.

«Tu madre se va a llevar un disgusto como lo celebremos en un mexicano.» Sonríe y me acaricia la cabeza. «Lo se. Es una idea genial.»