Algún día me equivocaré en mis premoniciones y seré mucho, mucho más feliz.

Hostias verbal por aquí…. hostia verbal por allá… yo enmedio intentando hablar del tiempo… la comida esperando en la mesa que alguien se la coma… un Carlos furioso… (¡un Carlos furioso!)… un J. jodiendo la marrana (habilidad especial de alta presencia en su carga genética)… un Ariel haciendo el gilipollas (habilidad especial de alta presencia en la mía)…

Qué bonito todo.

He estado muy cabreado. Ya no. Ahora le quiero y le entiendo un poco. No debe de molar nada eso de ser alto, fuerte e invencible, para que luego cualquier pensamiento pequeñito, zumbante y cabrón, llegue y te anude el corazón de una sola llave.

Debería saber que yo no me iré. Algún día debería decírselo.